jueves, 16 de abril de 2009

Preludio ficticio



Mi mente había olvidado toda preocupación banal que pudiera tener mi vida y se vio turbada por una sensación de nostalgia que aceleraba mi corazón llenando mis venas de tristeza y arrepentimiento; pero en mi intento de control varios recuerdos nublados es los rincones de mi memoria que había decidió ocultar en un intento fallido de tirarlos al olvido, se habían hecho presentes inquiridoramente como un deja vú de alguna vida pasada en la que ella habría sido delicada, de sentimientos puros y carácter fuerte; pero el tiempo y la desilusión la habían convertido en calculadora, fría que manipulaba a toda persona a su alrededor, sirvientes abnegados por una muestra de cariño obligada y deshonesta arrojada como pago para el sustento de las ilusiones de los que creen poder amarla y de los ilusos que creen poder tenerla. En el fondo la odiaba, me había torturado durante mucho tiempo pensar de quien sería la culpa de tal metamorfosis que se llevo a la mujer que pude haber amado y me entrego a la que nunca podría amar. La deseaba aun, había sido adicto al aroma de su piel y tantas veces había descansado mis manos en la suavidad de su vientre, había bebido de sus labios y en sus pechos perfectos había soñado, probé lo que por regla o ley divina llamarían amor y de esa misma ley había sufrido por él.

Hay mentira en sus intenciones y engaños en sus palabras. Hay mentira en mis acciones y engaños en mi razón.

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