domingo, 5 de abril de 2009

Cenizas y tiempo.


Agosto 1987. Un presidente miente, en la calle la gente oculta la verdad y reprime sus verdaderas intenciones.

Febrero 1997, estoy listo para amarla, hay algo honesto en mis labios, su beso no miente, sus ojos engañan pero mis manos están llenas de verdad; sus mejillas se encuentran frías como la noche, desliza sus dedos a través de mi espalda y un escalofrió la recorre en dirección contraria. Los perros aúllan en las calles, los carros emiten sonidos y hay gente que habla. Ella se aleja con su beso y al mirarla se disuelve en ceniza y fuego, me lanza una sonrisa que se burla de mi deseo, le sonrió y me siento dispuesto a fundirme en su hoguera; pero su amor ahora me quema y el calor repele mi deseo, la miro y espero a que se desvanezca; me dice que no es nuestro tiempo, yo le sonrió por última vez y me despido. El amor esta en el ambiente; pero el viento sopla tristeza.

Diciembre 2007, hay cenizas en mi cama, la neblina matutina se estrella en mi ventana. Hoy es un buen día para recordarla.

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