martes, 27 de enero de 2009

Mi amor esta en tu cuerpo


El marco de la puerta me detiene, no puedo avanzar más allá del umbral de luz en el que me encuentro parado y solo te contemplo.

Minutos antes sudamos en una lucha de pasión, yo disfrutaba tu respiración acariciar mi cuerpo y tú me mirabas a trevés de tus manos, con los ojos cerrados reconocías el cuerpo que con insaciable lujuria arrebataba tu decente postura, desnudaba tu intimidad y se enamoraba de tus inseguridades. El amor calcinaba las sábanas que se deslizaban por tu cuerpo fundiéndose al mío, el sudor de tu frente como ceniza bajaba por piel y los dos ardíamos. Tú gritabas desesperada con el entusiasmo del náufrago que encuentra tierra, tu entusiasmo tensaba mis costillas que habían comenzado a estrecharse al grado de desaparecer y me asegure de tu cintura para no caer, aseguraste mis labios con un mordisco sutil que me reanimó y me dio el valor para acariciar tu cuello con una mano y saber que no habría de caer; no aun, no hasta que desaparecimos entre espasmos corporales que nos recordaron que juntos habíamos desaparecido en un estallido de clímax. Una sutil sonrisa escapo de tus labios húmedos y me dijeron que no importa nada más en el mundo; más que el breve momento que un orgasmo le brinda al ser humano.

Entre humo de cigarro y la humedad del cuarto cruzo el marco iluminado de la puerta, desnudo te miro y pienso que no hay política ni religión, solo en esta habitación podría pasar mi vida llena de estímulos parecidos y sé que mi amor esta en tu cuerpo.

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